Según el sociólogo Émile Durkheim los hechos sociales se distinguen de los eventos individuales porque en ellos actúan poderes externos al individuo que pasan a formar parte de la cultura de la sociedad y que se imponen al sentir individual.

En este artículo proporcionaremos una contextualización histórica acerca de los factores que han condicionado el avance tecnológico durante los últimos años y que nos proporcionará una base para elaborar nuestras reflexiones acerca del uso que damos a la tecnología. 

En artículos posteriores de nuestro blog abordaremos situaciones concretas acerca del uso de una tecnología protagonista en nuestra vida diaria actual: El uso de internet en la presentación de negocios y servicios a través de páginas web. 

Nuestro pasado próximo

El colapso de la URSS y el triunfo capitalista de Occidente, con la doctrina de los Chicago Boys es el hecho social, que nos puso en este contexto del dominio corporativista global, encabezado por las grandes empresas proveedoras de tecnología.

¡Ojo! No estamos proponiendo el regreso de la URSS, ni mucho menos montar una fiesta para celebrar el régimen neoliberal extractivista blanco-cis-hetero-patriarcal normativo. ¡Qué va! Pasamos de drogas duras; alteran nuestra percepción, destruyen nuestro cuerpo y entorno.

Desde la segunda mitad del siglo XX la tecnología dejó de servir para satisfacer las necesidades de las personas, abriendo camino para complacerlas en sus deseos y ansiedades. Implicando además que satisfacer los intereses de las empresas se convirtiera en la doctrina del mercado.

Nuestro presente

En este paradigma y modelo económico que nos contextualiza, uno de los axiomas impartido en las más prestigiosas escuelas de negocios del Mundo es “More pain, more gain” o “No pain, no gain” en su versión sin gluten. 

Es un hecho tan perturbador como real darse cuenta de cómo los emprendedores más avispados y mejor dotados han entendido que el verdadero negocio es poder controlar el deseo de l@s consumidores

En nuestras manos queda reconocer el uso de estrategias como la obsolescencia programada y el desarrollo del marketing en medios de comunicación de masas; la aplicación de técnicas de espionaje industrial e incluso -y sobre todo- la existencia de conflictos armados motivados por ataques de falsa bandera (Irak,Bolivia, Venezuela). 

Nos impusieron este modelo de abastecimiento y de negocio basado en las necesidades creadas, las cuales generan nuevos deseos y ansiedades a las que el mercado responderá, gozoso. Una serpiente que se muerde la cola, redondo!

¿Qué horizonte tenemos?

Durkheim afirma que la innovación o la reforma sobre un hecho social -como es el triunfo del modelo económico neoliberal- implica iniciar un conflicto de desgaste, sobre todo para las individualidades o pequeñas colectividades que impulsen un cambio. 

Pero… ¡Atención!¡ Que no panda el cúnico! Estamos en medio de una pandemia Mundial, con previsiones de segunda, tercera o más temporadas; con recesión y crisis de los sistemas financieros globales anunciadas.

A pesar del panorama, tenemos la experiencia, la resiliencia y el hartazgo a nuestro favor. Aunque nos resulte difícil no consumir, a nadie le gusta este modelo relacional y económico impuesto, mucho menos al Planeta, que se ha dado un respiro aprovechando el confinamiento de la humanidad.

El proyecto Simbin

Somos conscientes de las estrategias de la usurpación de epistemologías transformadoras del sistema por parte de los agentes hegemónicos del mercado que, bajo el amparo de organizaciones pseudo humanitarias y pseudo ecologistas, proponen un cambio global. Este tipo de instituciones aplican las mismas estrategias y enfoques neoliberales, pero con un lenguaje disfrazado. 

Si queremos dejar de reproducir lógicas relacionales nocivas para las personas, las organizaciones y el medio ambiente, debemos tener cuidado y distinguir esas instituciones de los proyectos que verdaderamente están comprometidos con el ecosistema humano planetario.

Como respuesta a las proposiciones mercantilistas, ha surgido Simbin. Una propuesta de transición tecnológica y social ecologista que combina el uso de la tecnología y de las acciones participando en iniciativas que buscan el verdadero bienestar humano.

Ünete a la comunidad simbiótica, si rechazas el racismo ambiental, buscas vivir en igualdad de derechos entre las personas, y quieres proteger nuestro hogar común-, el Planeta Tierra.

¡Hasta pronto!

Deucalino Muvuma y Pilar Caamaño.