Fotografía de Heidi Ramírez.
En el evento Diáspora Expo 2020

Me llamo Deucalino Muvuma, Delio para l@s amig@s. Nací en Luanda, Angola y me reconozco afrocatalán, como forma de identificar la transversalidad cultural, que nos atraviesa a tant@s.

La guerra civil, que azotó Angola durante 27 años, y la enfermedad oftalmológica, de la que adolecí a los 5 años, condujeron mis pasos a Catalunya, donde me crié desde los 10 años y construí una identidad eclèctica e irrenunciable.

Me formé como integrador social, Mediador,y adquirí conocimientos de sociología y emprendeduría para desarrollarme  profesionalmente en el campo de las Ciencias Sociales.

Actualmente soy fundador y uno de los promotores del Proyecto Simbosis & Inclusión; una plataforma que busca promover el desarrollo integral de personas y comunidades desde la horizontalidad y el ecologismo, además trabajo en la atención a menores que migran sin sus progenitores.

¿Porqué la masculinidad africana  afrodescendiente no debe ser excluida de las reivindicaciones de igualdad de género y justícia social?

En SimbIn aplicamos la inclusión como la aceptación de las diferencias y la celebración de la diversidad, como epistemología de autoafirmación y rechazo a la eugenesia, porque comprendemos que la mutualidad, o simbiosis es la forma más saludable y sostenible de reproducir la vida, sea cual fuere la especie. En éste sentido entendemos y compartimos la mirada que Basha expresó en su último artículo en AfrofemKoop.

La aceptación de la masculinidad en la lucha por la igualdad entre géneros es un gran problema en occidente, .Particularmente he experimentado la violencia de ser excluido en las reivindicaciones de justícia social, debido a los axiomas del feminismo hegemónico, que ni siquiera reconoce como legítimas las reivindicaciones de las colectividades o individualidades disidentes del orden normativo imperante, que genera y reproduce tantas relaciones de opresión, basadas en privilegios históricos y bioesencialistas., como la categoría racial, el género,las (dis)capacidades, la clase o la procedencia.

L@s african@s y afrodescendientes seguimos topando con narrativas y prácticas, sostenidas por estereotipos y prejuicios excluyentes, que nos niegan la plena participación en la vida pública e incluso distorsionan nuestras relaciones personales o privadas, lo cual compromete seriamente nuestro desarrollo desde la dignidad, también en Catalunya y en el resto del estado.

.Es un error asumir que la masculinidad africana y afrodescendiente se caracteriza por el machismo, porque nuestra historia en África y la Diáspora lo niega, asumir al hombre africano como el macho alfa, de corazón duro y mente depauperada es traicionar la memoria de nuestr@s ancestr@s, y negar el sano futuro a las generaciones que nos relevarán, es asumir el discurso del odio racial y hacerle el trabajo sucio al racismo, que nos niega espacio para existir en paz, inclusive en África.

La historia y la tradición africanas nos dan testimonio, también en la Diáspora, del respeto entre hombres y mujeres. No pretendo idealizar lo afro, porque también heredamos tradiciones o prácticas homófobas (No podemos decir si lo heredamos de África o de Europa), que no deben conducirnos a generalizaciones en su análisis, dado que la diversidad de género y filias es inherente a toda la humanidad desde siempre. Entre nuestras contradicciones destaca el respeto mútuo y el dolor perenne, por el expolio material y el persistente intento de robarnos el alma(Conciencia) o la confianza en nosotr@s mism@s, parafraseando a Fanon.

Siempre fuimos compañer@s leales, nunca enemig@s-  Cintíficos como Cheikh Anta Diop dan testimonio de ello en sus investigaciones sobre la Historia de África-, . Junt@s transitamos caminos lleno de dolor, amor y esperanza por nuestra legítima libertad y dignidad. Tenemos el reto de valorar nuestras tradiciones, que dan testimonio de nuestra existencia inmaterial, dejando atrás aquellas que nos impidan vivir nuestro tiempo con respeto a nuestra condición individual y colectiva, y seguir evolucionando hacia una cultura que respete todas nuestras sensibilidades,que nos brinde seguridad y paz.

Estemos en Europa, África, Ásia, América o en Oceania, somos lo que somos y de donde somos, merecemos respeto y debemos exigirlo; respeto por nuestros rasgos, nuestras historias de vida,nuestro trabajo, nuestros espacios

¿Porqué y Para qué debemos cooperar?

Nuestros espacios de existencia continúan siendo invadidos y destruidos, por la inercia del sistema de poder establecido desde la modernidad y la postindustrialidad. 

Necesitamos recuperar estos espacios de significación más allá del poder. que les es implícito o de los poderes establecidos; rescatar nuestra dignidad, sistemáticamente expoliada, proponer un marco relacional seguro para la africanidad y su descendencia,y abordar los verdaderos retos locales y globales desde el sentido común,  y la lealtad.

¿Cómo podemos cooperar?

reivindicaciones, espacios y diversidad de sensibilidades toponímicas, culturales y de género.

Hay que trabajar y recuperar valores constructivos perdidos o secuestrados,y proponer nuevos., que nos permitan vivir acorde a nuestra naturaleza sociable.

La interseccionalidad, en éste contexto, nos brinda una epistemología, que permite articular nuestras aspiraciones y un lenguaje para una escucha activa y comunicación asertiva. para alcanzar nuestros objetivos en éste Decenio de la Afrodescendencia y más allá.¡Sigamos!